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Decoración de interioresEn octubre de 2010 se publica -gracias al apoyo de Ediciones Amargord y, especialmente, de Hipólito García "Bolo, director de la colección "Hecho en Lavapiés"- este libro de poemas que parodia la forma de un catálogo de decoración y que, finalmente, como les pasa a todos los libros de poemas, no sirve para nada.
PRÓLOGO de Susana Veiga No sé lo que pretende la poesía moderna. Colar un verso entre copas y mails parece difícil; añádele, lector, todo lo que lleves encima cuando llegues del curro, un día sí y otro también. Busca ahí la belleza, si tienes valor. Pudiera ser esto lo valioso del libro de Félix Chacón. Meterse a la faena –paleta de albañil en mano, paleta de pintor de brocha fina, retratista de interiores- y a torear con la verdad. Porque lo que nos plantea el poeta Chacón dista mucho de las confituras del bienestar; del retrato abotargado que se nos pone al disfrutar de nuestros salones venales y subrogados. No es una poesía muy bonita. Tiene un pigmento acre que combina estupendamente con la naturaleza humana. Una extraña manera de decorar tus sueños, que diría el publicista. El caso es que los sueños, lector, a veces son así de veraces. Si rudas son las verdades, no tienen por qué serlo las formas. La diplomacia de la poesía pudiera ser precisamente ésa; como las pequeñas repúblicas venecianas, ávidas y lúcidas pero sin un solo hoplita que llevarse a la guerra, la disciplina poética desarrolla tácticas de derrumbe a base de horadar la piedra, gota a gota. El caso de Chacón asombra porque este goteo lleva ácido en su fórmula; su olor te advierte desde la distancia. No es el perfume de la cortesana, ni el aura del político; tampoco el hedor del sintecho. Es tu aroma cotidiano, el tuyo, lector; ése al que estás hecho y que, sin tú saberlo, te identifica. Todas las casas tienen su aroma; quisieras que tu nicho oliera siempre a nuevo, a mueble recién traído del barnizador. Olvídate; decora tu vida con los restos de tu piel, eso que te cae todos los días y alfombra tus sábanas, ese tú escamante que se desdibuja con el paso de los días. Pero sin llorar, eh. Porque la verdad es que no es para tanto: no te olvides del amor. Este poeta nos lo pone fácil: amar no es bonito ni feo, ni fácil ni difícil. Podría parecerse a una mano de póker, o a una táctica de fútbol de ataque, o a lo que tú quieras que se parezca. Condición indispensable: que sea lúcido. El amor en la poesía de Chacón tiene una trascendencia bien definida (y envidiable, ay, para tantos otros que pretenden cantarlo): amar es reconocer. En un mundo cegado por las formas y los ruidos ambiente, el que ama ve. Platón en fresco; está muy bien comprobar que sigue existiendo un poeta al que los grandes se le siguen poniendo al teléfono. Alguien dijo un día que leer ayudaba a vivir. Este bendito poemario te puede dar muchas sorpresas, estimado lector. Es que da en el clavo como pocos. Coloca el cuadro sin destrozar la pared, y tiene el detalle de aconsejarnos para que la luz incida adecuadamente en cada momento del día. Poesía bien amueblada. Estructura básica para estos tiempos. Lee y verás. Más que nunca.
Todos los poetas de la colección "Hecho en Lavapiés" en la Tabacalera.
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Los autores de las fotos de esta página son los siguientes según orden de aparición: un fotomatón, Alicia Avilés, Verónica Malfeitos y Julio Ulanga. Página actualizada en julio de 2011. |
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